El Extranjero

 



(Parábola)

                                              El Extranjero

El hombre extraño, el hombre pudiente, el extranjero

Aquel que retiene lo que no le pertenece y que no quiere ceder

Y que engaña a la mujer yaciente haciéndole creer lo que no es, lo que no ha hecho aún

El que tiene la sartén por el mango y al que la codicia lo mantiene atado  y es esclavo de pensamientos inciertos

Ese hombre que tiene en sus manos los papeles, las llaves

Y a su vez es solución para muchos

Ese extraño, ese extranjero cuyos pensamientos conoce el altísimo, ese que quiere retener en su poder lo que ya debería haber entregado

Ese hombre debe hacer lo correcto

Porque lo que Dios  tiene reservado para  muchos

Causara tristeza y dolor al hombre avaricioso.

Aunque al principio vea lo superfluo

Pero si el extraño recapacita se abrirán las puertas de arriba y cantaran gozosas las aves.

  Y el arriba dará buenas nuevas  al hombre cuyo carácter desconoce el reino verdadero. 

 

Verso

El alma que de  su amor se embriaga

En alabarle  todos sus afanes pone 

Porque en  amor el alma quiere derretirse

Verterse  en versos para el amado celeste

Para él   ¡Las bienaventuranzas sean!  


      ©Beatriz Elena Morales Estrada. Reseñada y registrada.

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